EL FUTURO DE LA TECNOLOGÍA GENÉTICA


En general utiliza lo que se conoce como vector bacteriano. En pocas palabras, se toma el segmento de ADN que se quiere introducir en un organismo —pongamos, por ejemplo, el ADN que hace que una zanahoria produzca vitamina A. Lo introducimos en una bacteria, normalmente la agrobacterium tumefaciens, y se introduce dicha bacteria en el organismo que se desea modificar, por ejemplo una planta de arroz. La bacteria actúa como mecanismo de transporte, e introduce el segmento de ADN de la zanahoria en el genoma de la planta de arroz.
Es una técnica demostrada y fiable. El problema es que para que el ADN de la zanahoria tenga el efecto que se desea, y no otros efectos no deseados, hay que introducirlo en el lugar exacto del genoma de la planta de arroz, y no hay forma de controlar dónde va a aterrizar la bacteria. En cierto modo es como intentar editar un libro tomando un pasaje de otro libro e introduciéndolo al azar. Probablemente habrá que realizar el procedimiento muchas veces antes de obtener el resultado deseado.

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